Trazabilidad de generaciones
Pedigree y líneas de sangre
Un pedigree es un documento de parentesco: acredita de quién desciende un perro y bajo qué registro está inscrito. Eso es mucho y es poco a la vez. Dice de dónde viene el perro; no dice cómo es el perro.
Lealtad y nobleza. Temperamento y fortaleza.
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Qué certifica un pedigree y qué no
El pedigree es la genealogía oficial que emite la sociedad canina de cada país dentro del sistema de la FCI. En España los ejemplares se inscriben en el Libro de Orígenes Español y cada perro recibe un número de registro propio, único y permanente. El documento acredita ascendencia e inscripción; no es un certificado de calidad ni de salud.
Conviene decirlo con claridad, porque se usa a menudo como argumento de venta: un cachorro con pedigree no es, solo por eso, un cachorro sano ni equilibrado. La genealogía adquiere valor cuando lo que hay detrás de cada nombre está realmente documentado.
- Acredita ascendencia e inscripción oficial
- Asigna al perro un número de registro único y permanente
- No garantiza por sí mismo salud, carácter ni calidad morfológica
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Cómo se lee una genealogía
Un pedigree recoge habitualmente cuatro o cinco generaciones. Las dos primeras, padres y abuelos, concentran la mayor parte de la influencia sobre el cachorro; a partir de la tercera, la aportación de cada antepasado individual se diluye deprisa. Por eso una genealogía deslumbrante en la quinta generación dice bastante menos de lo que aparenta.
Lo que sí importa es qué nombres se repiten y en qué posición aparecen. Un mismo ejemplar presente en las dos ramas concentra sus características para bien y para mal: fija lo que aporta, pero también duplica lo que esconde. Ese es exactamente el punto donde una combinación se estudia con calma o se descarta.
- Padres y abuelos concentran la mayor parte de la influencia
- Un antepasado repetido en ambas ramas fija virtudes y también defectos
- El grado de parentesco entre los progenitores se valora antes de decidir
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Qué buscamos al combinar dos líneas
Un cruce no consiste en juntar dos buenos perros, sino dos perros que se complementen. Cada ejemplar tiene virtudes y puntos débiles, y la pregunta siempre es la misma: ¿corrige el otro progenitor lo que falta sin renunciar a lo que ya funciona? Cuando la respuesta no está clara, la combinación no se hace.
En Rottvale eso implica mirar a la vez estructura, movimiento, carácter y lo que sabemos de la familia de cada perro: cómo envejecieron sus padres, qué temperamento mostraron sus hermanos, qué han transmitido sus descendientes. Ese historial es información de cría, y a menudo pesa más que un título.
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Del documento al perro concreto
La trazabilidad se sostiene sobre dos cosas: que el perro sea identificable de forma inequívoca y que su parentesco pueda verificarse. Sin eso, una genealogía es una lista de nombres apoyada en la palabra de alguien.
Nuestras fichas individuales enlazan padres, madres, descendencia y camadas cuando esos datos existen, de modo que la línea pueda recorrerse en ambas direcciones en lugar de leerse como una afirmación aislada. Lo que no está documentado, no se publica.
Rottvale Kennel